Ya llegó el otoño pero por estos lares el sol del mediodía todavía pega fuerte. La bicicleta dorada se detiene en una esquina. Su aparición suele forma parte de mi recorrido diario por la ciudad, pero nunca antes me detuve a hablar con la persona que la conduce. Las exigencias laborales, las horas que corren o los metros de distancia que nos separan impedían que el diálogo se concrete. Hasta que me la encontré en esa esquina de la plaza San Martín de Posadas. Ya no había escusas. Esa historia me estaba buscando y yo a ella. También en la ciudad se percibe la riqueza de lo simple, siempre algo o alguien nos puede sorprender, solo es necesario detenerse/nos y conocerse/nos.
El personaje de esta nueva anécdota se llama Fabio, un ciclista y laburante urbano con una biografía que merece ser contada. Con 48 años pedalea por las calles de los barrios posadeños para vender chipa, uno de los alimentos típicos de Paraguay y parte del Nordeste argentino. Gracias a su trajinar, cientos de posadeños y posadeñas pueden degustar esta exquisitez gastronómica tan necesaria para hacerle frente a la rutina. A las cinco de la mañana arranca su día arriba de su bici dorada con dos canastos llenos de chipas. “Tengo un coche, un Renault 19, pero yo amo la bicicleta… siento mucha satisfacción, me siento contento, me siento realizado como persona, al decir gracias a dios tengo la fuerza para pedalear y estoy entero. Es como que tengo contacto con el aire, con la naturaleza…”, dice este luchador del asfalto, que hace más de siete años se define como chipero. Pero, su relato no termina ahí. A través del testimonio, en la voz del propio protagonista, se vuelve cada vez más valiosa esta historia.
Una idea loca. Un sueño compartido. Una propuesta. Muchas ganas. Al principio eran solo estos los ingredientes necesarios para imaginar que la Masa Crítica podía rodar por las calles de Posadas. En ciudades cercanas, el movimiento estaba girando hacía rato y los deseos de que suceda algo parecido se hacían cada vez más fuertes en nuestra tierra colorada. Era una locura linda, un desafío posible, un encuentro necesario. Fueron suficientes tres domingos, las redes sociales y varias cabezas creativas para que esta celebración mundial desembarque en la capital misionera. Finalmente, toda esa pasión por las ruedas de tracción a sangre se hizo realidad a partir del trabajo colectivo y voluntario de personas creyentes en que un cambio es posible. Llegó el domingo 1ro de abril y esas antiguas predicciones o conjeturas de cómo sería ver a cientos de personas pedaleando o patinando por el centro de la ciudad se materializaron en una incalculable explosión de alegría, felicidad, amistad y buena onda durante una tarde dominguera inolvidable. Donde antes solo el parque automotor tenía un lugar para movilizarse, donde antes los vehículos motorizados echaban humo contaminante por los aires, ahora rodaban rollers, skates, longboards y bicicletas.
Rodeando la plaza San Martín
La cita estaba pautada para las 6 de la tarde en la plaza San Martín. Llegar y ver a un gran grupo de adolescentes y jóvenes circulando en skates, longboards y rollers, todos juntos en un solo lugar, fue una imagen delirantemente asombrosa (justo en ese momento, sonó en mi mente esa canción de Calle 13 que dice: “esto no se trata de rebeldía, esto se trata de ser indisciplinado por un día… vamo a portarnos mal”). La primera Masa Crítica empezó a rodar cerca de las 18.15. Una mezcla de sensaciones inundaba el paseo inicial por la calle Junín. Por un lado, la alegría inmensa y la adrenalina de ver a una verdadera masa de medios de transportes no contaminantes transitando por la ciudad, pero por otro lado, la preocupación de que no suceda nada malo y la precaución de estar pendiente en cada detalle para que sea un paseo tranquilo, pacífico, donde todos nos cuidemos unos a los otros y nadie salga lastimado. Era la primera vez que lo hacíamos y la idea es seguir haciéndolo una vez al mes. Por eso era y es necesario que salga todo bien. La masa se movía en Posadas, pero en simultáneo también en otras capitales del mundo, y eso conlleva una enorme responsabilidad. Lo que suceda en la masa posadeña, repercute de alguna manera en las otras masas del planeta, y había que portarse como duques y princesas.
A penas partimos ya comenzamos a sentir el apoyo de la gente, del lado derecho, sobre el carril de los colectivos, un automóvil blanco nos acompañó tocando bocina durante un largo trecho. Mientras tanto el resto de los conductores supo aguardar a que la masa transite con un ritmo de parsimonia dominguera. Así continuó el recorrido por las principales calles del centro, Ayacucho, Córdoba, Colón, Santa Fe, Félix de Azara, San Martín, Rivadavia, Bolívar, San Lorenzo y Córdoba nuevamente. Hasta que por una bajadota de la calle córdoba llegamos a la costanera. En el camino se observaron algunas resbaladas de rollers y skaters, pero como dicen algunos, “un tropezón no es caída” y la masa siguió rodando con más fuerza. Un minuto de descanso frente a la ex Estación de Trenes (dicho sea de paso pero no menos importante, uno de los tantos patrimonios destruidos producto del genocidio cultural que ocasionó la instalación de la represa de Yacyretá en aguas del Río Paraná) sirvió para hidratarse y esperar a que la masa vuelva a ser homogénea. En ese momento, el paseo fue visto por los transeúntes en todo su esplendor y detrás de la masa, se armó una larga fila de automovilistas que transitaban lento y sin chistar. En medio de la ruta por el camino costero, un pequeño inconveniente provocó el atraso de un grupete: se soltó la cadena de la bicicleta de una de las participantes. Sin buenos resultados, otras tres personas que estaban pedaleando intentaron ayudarla. Pero gracias al dios ciclero que nunca nos abandona, entre la masa apareció nuestro bicicletero amigo, Héctor, quien rápidamente llegó hasta el lugar de los hechos y reparó la cadena (“qué falta nos hace un taller de ciclomecánica”, pensaba yo). La celebración continuaba, el paseo era aplaudido por algunos transeúntes, otros ciclistas/patinadores se iban sumando en el camino y un skater un poco agitado y transpirado preguntaba “¿falta mucho?”.
Llegamos!!!
Hasta que llegó el “épico final”, como lo definieron muchos. Con un bello atardecer recibiéndonos, culminamos esta fiesta en la costanera posadeña. Agua, bananas y tereré fueron los aliados para reactivar las energías corporales. Allí con aplausos, abrazos y algunos gritos de satisfacción, la masa logró su cometido. Habitantes de Posadas que se movilizan diariamente en medios de transportes ecológicos se juntaron, se reconocieron, fueron parte de una movida, ocuparon las calles y se convirtieron en los dueños de la ciudad. También fue una masa internacional!! Puerto Rico, Colombia y España tuvieron sus representantes cicleros/as.
Potasio para reponer energías. Gracias Maru!
Risas cómplices entre amigos y desconocidos, charlas de bici en bici, compañerismo, solidaridad, emoción… todo eso formó parte del recorrido que duró cerca de una hora. Los vehículos no motorizados se hicieron presentes, con el compromiso y el entusiasmo de repetir esta experiencia todos los primeros domingos de cada mes. Así Posadas se suma a las cientos de ciudades que celebran el uso de la bici en el espacio urbano. Con el corazón pleno y satisfecho, podríamos decir que la masa crítica se transformó en “la masa de la alegría”.
Toda la masa. Foto final
Además, compartirmos el video de lo que fue la primera Masa Crítica de Posadas
¿Quién no recuerda esa imagen memorable del niño que pedalea una bicicleta y en su canasto lleva escondido a su amigo extraterrestre cuando de repente comienzan a sobrevolar la ciudad cruzando frente a la gigantesca luna llena? Esta escena forma parte de la película E.T. y ya pertenece a la memoria colectiva de millones de personas en el mundo. Es uno de los cientos de films que tiene al velocípedo como protagonista del relato cinematográfico. De algún modo, la bicicleta también fue inspiración para el séptimo arte. Las historias pueden ser distintas, pero la bici siempre está relacionada con la amistad, el amor, la alegría, la aventura y la libertad. Diarios de Bicicleta te ayuda a recordar solo algunas de esas películas.
LA VIDA ES BELLA
Es una de mis favoritas. Los diálogos, los gestos, el relato, las actuaciones, todo es majestuosamente hermoso y emotivo. De la gran cantidad de películas que denuncian al nazismo, creo que La Vida es Bella es la única que supo mostrar el lado más humano y tierno en medio de tanta tortura y crueldad.
La bicicleta aparece en varios momentos del film. “Buongiorno principessa”, saluda el protagonista al amor de su vida luego de chocar con una bicicleta que “tomó prestada” de la calle. También, otra escena divertida y alegre sucede cuando la familia entera viaja en bici por la ciudad.
Dirigida por Roberto Benigni en 1997 con la música de Nicola Piovani. Unos años antes de que comience la Segunda Guerra Mundial, un joven llamado Guido llega a una ciudad de la Toscana (Arezzo) con la intención de abrir una librería. Allí conoce a Dora y, a pesar de que es la prometida del fascista Ferruccio, se casa con ella y tiene un hijo. Al estallar la guerra, los tres son internados en un campo de exterminio, donde Guido hará lo imposible para hacer creer a su hijo que la terrible situación que están padeciendo es tan sólo un juego.
ET
“E.T., el extraterrestre” es una película Estadounidense de ciencia ficción de 1982, coproducida y dirigida por Steven Spielberg. En esta película la bici aparece en reiteradas oportunidades y simboliza amistad y aventura. Es el medio de transporte elegido para vivir los momentos más inolvidables de la niñez.
Ésta es la historia de una amistad muy especial que se desarrolla entre Elliott, un chico joven y solitario que reside en un barrio a las afueras de una ciudad californiana, y un visitante sabio y de gran corazón procedente de otro planeta que se pierde en la Tierra. Mientras Elliott intenta ayudar a su compañero extraterrestre a contactar con su planeta natal para que le rescaten, deben escapar de científicos y agentes del gobierno que desean apresar al alienígena.
CINEMA PARADISO
Otra de mis películas más amadas. Es de origen italiano, escrita y dirigida por Giuseppe Tornatore en 1988. Del género drama/romántico, constituye un retrato sentimental de la Italia de la posguerra y una declaración de amor al cine. Aquí, la bicicleta es protagonista de una escena mágica. Alfredo pedalea y lleva a Salvatore sentado en el manubrio. Justo en ese momento, se establece un diálogo entrañable donde nace la amistad incondicional entre estos dos personajes.
La película narra la historia de un niño de un pueblecito italiano, en el que el único pasatiempo es disfrutar de las películas del cine Paradiso. Subyugado por las imágenes en movimiento, Salvatore cree ciegamente que el cine es magia, pero, un día, Alfredo, el operador, accede a enseñarle al pequeño los misterios y secretos que se ocultan detrás de una película. Salvatore va creciendo y llega el momento en el que debe abandonar el pueblo y buscarse la vida. Treinta años después, recibe un mensaje, en el que le comunican que debe volver a casa.
UN ANGEL ENAMORADO
A pesar de que el relato sea un tanto pobre de contenido, es una buena película de amor para ver un día de lluvia cuando no hay nada, pero nada de nada, para hacer. Igualmente, la escena donde aparece la bicicleta es maravillosa e inspiradora. Sucede casi al final, cuando Meg Ryan, la protagonista, pedalea irradiando plenitud en su bicicleta y abre sus brazos para sentir la libertad del viento en su rostro... por desgracia, el final es bastante trágico.
Es una película estadounidense de 1998, dirigida por Brad Silberling. Protagonizada por Nicolas Cage y Meg Ryan, transcurre en Los Ángeles, California. Éste es el caso de una cardióloga llamada Maggie, quien comienza a interesarse por Seth, un ángel llegado a la tierra. Pero la inmortalidad de éste se convertirá en un obstáculo entre los dos.
EL BAÑO DEL PAPA
Si bien esta película no resulte conocida para muchos, en mi opinión, es altamente recomendable. Durante todo el relato cinematográfico, la bicicleta se vincula al trabajo y por ende, se define como el elemento esencial para que una familia entera pueda sobrevivir. Las actuaciones, la fotografía y la historia son la mayor riqueza del film.
Beto, un contrabandista de poca monta, está convencido de haber dado con el mejor negocio de todos: “el baño del Papa”, donde miles de peregrinos podrán aliviarse. Debe incrementar sus arriesgados y duros viajes al otro lado de la frontera. Deja de lado su gran sueño: comprarse un ciclomotor. Incluso pierde su bien más querido, su bicicleta, con tal de hacerse con la clave de su templo de residuos y riqueza: la taza del váter.
De origen uruguayo, se trata de una historia conmovedora y llena de humor, acerca de la dignidad humana y la solidaridad, del guionista y realizador Enrique Fernández y del director de fotografía y realizador César Charlone (nominado a un Oscar por la fotografía de Ciudad de Dios), y coproducida por Fernando Meirelles, realizador nominado por la Academia de Hollywood (Ciudad de Dios, El jardinero fiel).
Una peli imperdible y superiormente aconsejable!
¿Y vos? ¿Te acordás de alguna otra película donde aparezca la bicicleta?
Calles tranquilas y silenciosas. Transeúntes y ciclistas son los protagonistas. Diálogos que se escuchan. Gestos que se observan. Aire puro. Cero embotellamiento. Ni un bocinazo, ni una frenada. La ciudad descansa de tanto humo contaminante. Otros sonidos envuelven el espacio urbano. Los rostros se encuentran. La locura del tránsito diario se apaga por un día. Este escenario no es parte de un cuento... Se vive hace 12 años en Bogotá, donde durante 13 horas prohíben la circulación de automóviles particulares.
Se lo denomina "el día sin carro" y esta vez, se realizó el jueves 2 de febrero. Las bicicletas se adueñaron de la ciudad en una jornada que también persigue promover el transporte a pie o en vehículos públicos para mejorar la salud ambiental de Bogotá.
Diarios de Bicicleta estuvo presente a través de nuestra corresponsal amiga, Paola Torres, quien gentilmente nos envío los audios vía correo electrónico y algunas fotos para compartir lo que fue "el día sin carro" en la capital de Colombia.
Más de 1,5 millones de carros permanecieron en el garaje y se destacó una mejora en algunos indicadores ambientales como el ozono, que se redujo en un 26%, respecto a un día normal. Además, las autoridades locales impusieron 197 multas por 283.350 pesos (158 dólares) e inmovilizaron 55 vehículos por incumplir las normas de esta jornada.
Cicloruta av Ciudad de Cali
Día sin carro en Bogotá, barrio Tisquesusa
Entrevistas y fotografías realizadas por Paola Torres
Diarios de Bicicleta presenta a la periodista estrella del mundo ciclero. Ella es Camila y tiene 9 años. Durante una tarde de paseo en la costanera de Posadas, la pequeña reportera dialogó con Juan, Gabriela y Abril, quienes recordaron sus primeros acercamientos a la bicicleta. En exclusiva y solo por este medio, aquí el audio completo de la entrevista.
¿Te acordás de esa primera vez con tu bicicleta? ¿Fue con rueditas o supiste mantener el equilibrio en el primer empuje? ¿Quién fue tu maestro o maestra? ¿Cómo fue esa experiencia inolvidable de aprendizaje cuando de repente te encontraste vos, tu bici y el mundo? ¿Te acordás de esa sensación única de ser el dueño o la dueña de las calles de tu barrio, de sentir el viento en la cara, de pedalear con amigos, de soltar las manos y volar? Si ya hiciste memoria y recordás todos esos momentos, ¿por qué dejaste de pedalear? ¿por qué dejaste de sentirte libre?
No podía faltar la yapa, el regalito, el obsequio para culminar este posteo... Un video instructivo para aprender a andar en bicicleta, basado en técnicas innovadoras y efectivas. Si todavía no te subiste a la cleta.. Animate! http://www.youtube.com/watch?v=V4fW8_2V8Gw
Para este veranito, Diarios de Bicicleta propone la aventura de pedalear por las rutas misioneras rodeadas de monte y tierra colorada. A continuación dos bonitas recomendaciones: la alegre e intrépida experiencia que vivió nuestro compañero Sergio con su velocípedo hasta el Balneario Chimiray y el relato de Javier Arguindegui de la redacción del diario El Territorio sobre un recorrido desafiante desde Andresito hasta la ciudad de las Cataratas arriba de la cleta.
Al Chimi en bici Por Sergio Alvez
Un paseo muy recomendable para hacer en bicicleta, es el recorrido desde el pueblo de Apóstoles hasta el Balneario municipal, donde el pedaleo tiene premio: las refrescantes aguas del Arroyo Chimiray. El trayecto es de 8 kilómetros por caminos de tierra rodeados de monte y llanos campestres,lindos pájaros pasando; sin demasiadas subidas e incluso con algunas generosas bajadas que harán que tu bici experimente velocidades extremas, aunque el regreso sea un poco más complicado. Aproximadamente el viaje de ida es de 30 o 40 minutos, en los cuales se completan los 8 kilómetros. En el balneario, además del arroyo, fresco y tranquilo (aunque profundo), hay todo lo necesario para pasar el día o acampar.
De Andresito a Iguazú en bicicleta (o en canoa)
Por Javier “Aguaraí” Arguindegui
En el Norte de Misiones existe un corredor verde de ensueño: el que une las localidades de Andresito y Puerto Iguazú. Pocos lugares reunen tanta belleza y espíritu de aventura como este tramo. Recorrerlo puede significar para los visitantes un regreso a las fuentes del Hombre bajo una escenografía de primitivismo incontaminado. Es cuestión de imaginar un pequeño sistema estelar en el que si las cataratas fuesen “el sol”, Andresito vendría a ser uno de sus más bellos “planetas cercanos”. A menos de 100 kilómetros unen ambos extremos el río Iguazú y una red de senderos y caminos, incluyendo una ruta asfaltada.
Región húmeda y calurosa por excelencia, sujeta al irresistible campo gravitacional de las cataratas, de abundosa de vegetación resaltada en el contraste de un cielo azul y la tierra roja, habitada por una riquísima fauna en la que resaltan los pájaros, y la flora que en número y tamaño apabullante supera los sentidos de percepción. Todo es aquí, entre islotes o cuestas onduladasm bajo el ardiente sol, tour adrenalínico.
Operadores turísticos han diseñado dos maneras de disfrutarlo con un bajo nivel de complejidad: desde hace unos años se organizan dos raids incomparables: uno, terrestre, en bicicleta, y otro, náutico, en piraguas, canoas y kayaks a remo.
En dos ruedas
Con rodados todo terreno el tándem de ciclistas debe sortear distintos terrenos “embretado” por árboles de casi 50 metros de altura sintiendo permanentemente la cercanía del río. Asisitidos por personal idóneo los que se animan son recibidos en un campamento de descanso donde acampan y pasan la noche para retomar el asombro al alba.
Aguas abajo, hacia la Garganta
El raid náutico tiene apenas un mayor índice de complejidad y entrenamiento. La largada se ubica, como queda dicho, en Andresito y el de llegada en el camping El Ñandú en inmediaciones de las cataratas. Son 80 kilómetros de contacto con la naturaleza que se disfrutan en dos días de navegación en el marco natural único pasando las noches en carpa a orillas del río. Experiencia imperdible resulta esta posibilidad de tener acceso a una zona intangible, habitualmente cerrada al público en general, en compañía del personal de Parques Nacionales, de Prefectura Naval Argentina, de la Municipalidad de Comandante Andresito y otros colaboradores. Esta experiencia llevará a conocer al Parque Nacional Iguazú desde una perspectiva distinta a la usual, el parque abre sus puertas pura y exclusivamente para este evento que invita a vivir su belleza desde adentro. Tras la primera noche en La Blanquita, los 80 Km. de recorrido del raid se reparten en 2 días de navegación, calculándose 50 Kilómetros aproximadamente para el primer día y los restantes para el siguiente. Se hace base en el Destacamento Apepú por la noche (con fogón y guitarreada incluidos), para terminar al día siguiente en El Ñandú. Previo a la navegación se dictarán charlas relacionadas con la seguridad de la navegación y otras recomendaciones. Luego, durante la jornada del domingo, está programada una caminata guiada por personal de APN, apuntada hacia la concientización y conservación del área.
Personajes que vienen y van
Para conocer un poco más mi provincia, dejo algunos videos de personas que pedalearon miles de kilómetros hasta Misiones en bicicleta:
Felicidad. Esa es la palabra que ellas y ellos usan para describir lo que sienten cuando se suben arriba de la tabla o los rollers. Pero esa felicidad en Posadas es limitada y condicionada por la falta de espacios seguros y aptos para practicar las distintas disciplinas, por la escasa promoción de parte de los funcionarios municipales y provinciales, y por los prejuicios de algunos medios de comunicación y una parte de la sociedad posadeña.
Cansadxs de todo eso, de manera pacífica y alegre, rollers, skaters y longboarders salieron a "patear" las calles durante la última tarde del 2011.
“Todos tenemos los pies sobre la misma tierra convivamos sin dejarnos de lado. Queremos patinar sin riesgos, sin molestar y ser molestados por eso pedimos parques pistas y skateparks públicos, lugares aptos para la práctica de deportes extremos, espacios alisados, libre de peatones y transeúntes. Para evitar accidentes, para incentivar y difundir el deporte”, pidieron desde la "Pateada Colectiva".
Aquí las voces de los protagonistas en el lugar de los hechos...
Pateada colectiva by anavi03
Diarios de Bicicleta se sumó a la movida desde la complicidad y la empatía. La bici también es un medio de transporte urbano saludable, ecológico, divertido, sin embargo es dejado de lado y poco valorado en Posadas. Necesitamos una ciudad más amigable para todxs.